18 octubre, 2008

Jerusalén, un pequeño gran planeta.

Empaqué una pequeña maleta y viajé durante hora y media para terminar nadando en un mar de gente a la salida de la estación de buses de Jerusalén donde se oía algo parecido a lo que se debió escuchar alrededor de la torre de babel.
Entré en el primer hostal que encontré tras los muros de la ciudad vieja y me acomodé en el segundo piso de un camarote frente a Robert, un gringo entrado años ciudadano del mundo, y de La Mesa, Cundinamarca, porque allí también vivió alguna vez, mucho antes de llegar a Jerusalén para habitar entre las cuatro paredes que hoy rodean el desorden de todos los huéspedes, y cerca al sitio donde hace la lavandería para pagar su hospedaje desde hace tres años.
De las cuatro sombrillas clavadas en cada esquina de una mesa plástica al lado de su cama, cuelgan bolsas plásticas con comida, basura y artículos de aseo que los viajeros le han dejado para abrirle campo a los suvenires que compran. Parece vivir con justo lo necesario y guarda una lista en su cabeza con la información necesaria para ir a cada lugar turístico que, por supuesto, el nunca ha visitado. Allí lo encontré y lo dejé, para en una próxima vez regresar a saludarlo y llevarle algún regalo. Luego salí a caminar.
Si alguien quiere conocer el mundo y no tiene tanto dinero, ni mucho menos visa para hacerlo, debe venir a Jerusalén. Este tal vez sea el único lugar de la tierra donde convergen tantas culturas, religiones, idiomas y costumbres. Un combo promocional del universo para tener una visión de toda la gente que habita este planeta.
Si los ojos chinos son distintos de los japoneses, si el ego de los franceses es tan grande como las tetas de las brasileñas, si los irlandeses beben mucho, si los gallegos son como los pastusos, si los árabes odian a los judíos, si los judíos son amarrados, si los colombianos consumen drogas o sólo las venden, si los peruanos son ladrones, si los mexicanos son chaparros, si las australianas son divinas, no importa cuál sea su creencia, en Jerusalén encontrará que generalizar es un error, que es más lo que nos acerca que lo que nos separa, que todos, creamos que somos iguales o no, podemos vivir y compartir un espacio de tierra (protegido por soldados).
La ciudad vieja de Jerusalén está rodeada de murallas de piedra blanca y fría en las que se han abierto siete puertas para darle la bienvenida a personas de distintos orígenes a través de la historia, y una que se construyó cerrada y que los cristianos reservaron para Dios en el día del juicio final, si no le da por sumarse al paro judicial.
La ciudad vieja de Jerusalén alberga tantas ratas como creencias. Es posible notar divisiones invisibles que dan origen a lo que se llaman “cuartos” o barrios y entre el barrio judío, el árabe, el cristiano y el armenio se ven caminar desnudas y peludas las roedoras tan grandes como gatos.
Cuando las veo pasar, más asustadas que yo, me pregunto si ellas se preguntan por qué hay una piedra en el santo sepulcro que recibe más besos que algunos niños, por qué la gente pide perdón frente al muro de los lamentos y hay que lavarse los pies para estar bajo un tejado de oro. Me pregunto si ellas se preguntan por qué los humanos estamos buscando a Dios en donde ellas encuentran todos los días su alimento.
Así es Jerusalén. Llena de ratas y de preguntas sin respuesta. Llena de templos como si no hubiéramos entendido nunca el significado de iglesia que Jesús quiso enseñar, llena de mercados al lado de los templos como los que Jesús algún día destruyó. A pesar de tantas preguntas, a pesar de tantas ratas, Jerusalén me atrapa y me devora, me alimenta y me llena. Jerusalén me alimenta las ganas de entender los “por qué” de todo esto, y si Dios me da licencia, algún día entender “para qué”.
El refugio de Robert.
Jugo de Rimón, definitivamente mucho mas rico que el rimón solito.
Camino al barrio Mea'Shearim, un tradicional barrio religioso judío donde no circulan autos en Shabbat y todas las personas salen vestidas de negro. Los hombres con sus características patillas para que Dios los hale cuando cometen pecados y las mujeres con falda y los brazos cubiertos hasta el codo. Algo digno de ver y muy hermoso.



Este rabino, que en paz descanse, fué catalogado por algunos como el verdadero mesías. Esto ha hecho que haya una división entre algunos judíos que piensan lo contrario. La pregunta importante aquí es, qué tiene que hacer el mesías para que los humanos lo reconozcamos cada vez que viene.
Propaganda política de un rabino. Muy bonita.

Edificación en la ciudad vieja.


Niño con botella del vino que se toma en Shabbat, sin alcohol.

A las 5 de la tarde por la puerta de Yaffo se puede ver entrar cientos de judíos religiosos que van al muro de los lamentos o Kotel.

El monte calvario o "de la calavera" (¿la pueden ver?) donde aparentemente fue crucificado Jesucristo.

El jardín de José de Arimatea donde también se cree que fué enterrado el cuerpo de Cristo.


Lugar donde los musulmanes de lavan los pies, las manos y la cara, antes de entrar a la mezquita.


Apartamentos. Es importante entender que en la ciudad vieja de Jerusalén vive gente, no es sólo el sitio de peregrinaje y comercio que muchos creemos, o al menos yo pensé.

Puerta de Yaffa. Una de las siete con acceso para personas.

Las banderas de Israel cubren la mezquita. A pesar de ser un país declarado judío es imposible negar la presencia de un millón y medio de musulmanes.

Caserío en Jerusalén.



Muralla de la ciudad vieja.


Saliendo por la puerta de Yaffa encontramos un corredor con almacenes de lo mas elegantes y que contrastan con el mercado informal al interior.


Camino a la Gran mezquita o Domo de la Roca. (El templo musulmán).

La Gran Mezquita. (No me dejaron entrar. A nadie lo deján entrar).



El muro de los lamentos, western wall o kotel, lugar de recogimiento del pueblo judío.


Bar Mitzvah, ceremonia en la que un niño judío es reconocido como adulto ante la religión y comienza a ser responsable de sus actos. En el interior del cilindro hay partes de las escrituras y los hombres se acercan para besarlo. Al cilindro.


Las calles de Jerusalén siempre toman un color rojizo o azulado en las noches.


El templo del santo sepulcro donde también se cree que Jesús fué enterrado y donde reposa la piedra que supuestamente sirvió de puerta para su tumba.
La gente se acerca a refregar los souvenires contra la misma y algunos la besan apasionadamente. A la piedra.




Puestos de mercado dentro de la ciudad vieja.


16 octubre, 2008

La Terapia.



Cada vez más, confirmo que:


- Quien viaja mata su ego porque se da cuenta de lo poco que significa dentro de tanta gente y maneras de pensar.


- Quien viaja valora lo que tiene porque encuentra las ventajas de vivir donde vive y aprende a querer lo que se ha construido en su tierra.


- Quien viaja se da cuenta que hay otras maneras de vivir la vida, distintas a la suya, las que ha visto en la televisión y sus padres le han enseñado.


- Quien viaja aprende a respetar a todos los humanos a su alrededor porque reconoce y acepta que hay diferencias y distintos puntos de vista.


- Quien viaja recupera las ganas de vivir si las ha perdido y las aumenta si las tiene.


- Quien viaja no se preocupa por envejecer porque nunca siente que ha perdido el tiempo en cosas que no valen la pena.


- Quien viaja se concientiza de cuidar el planeta y el medio ambiente porque siente que debe durar lo suficiente para alcanzar a verlo todo.


- Quien viaja mejora el lugar donde vive porque aprende como viven otros.


- Quien viaja es feliz para siempre porque los recuerdos los acompañarán cada día y de pronto, hasta después de su muerte.


- Quien viaja invierte el dinero en algo que nadie le puede quitar, bueno, de pronto el Alzheimer.



Viaja, no lo pienses más, no te niegues a este planeta al que tal vez ya no le quede mucho tiempo.

Por cualquier cosa, esto no lo escribí como publicidad para ninguna agencia de viajes.

09 octubre, 2008

Sobrellevando la cultura y el Iom Kipur

A veces me siento cansado de tantas costumbres diferentes, de la papa dulce que llaman batata y de los huevos de yema blanca e insípida. Me aburre no entender nada, oírlos como pelean unos con otros para luego enterarme de que sólo hablan de algo emocionante. Esta lengua brusca de sonidos de vómito milenarios y guturales que a veces me apasiona y en ocasiones detesto.

No es tan fácil vivir en un lugar donde no naciste. Comienzo a ver como algo increíble el acto natural de comprar un pan en la tienda y pedirlo yo mismo, sin que nadie me ayude, sin preguntar si hablan inglés, una lengua que no es mi lengua, que no es mi español respetado y querido. Todos los días viviendo una experiencia cercana a la de un sordomudo, incomunicado con el mundo. Es entonces cuando voy a la playa donde la única que me habla es el agua.

Trato de entender y a veces me canso de tratar de entender y no entender. Estudio hebreo casi todos los días y me motivo pensando en el día en que pueda hablar aquí y entender y que me entiendan, en el día que no tenga que hacerle ojitos a Moran para que me salve de alguien que me atafaga de cuasi-palabras ignorante de que no sé el idioma.

Sé de memoria lo que tengo que decir: Ani lo medaber ivrit (No hablo hebreo), Ani mamash lo medaber ivrit (No hablo ni un culo de hebreo).
La ultima vez una viejita me preguntó en el paradero si el bus que venía era el 47, a lo que respondí “Ani lo iodea” (fácil de aprender porque significa “No se” pero suena como “No tengo ni idea”), y ella respondió ufana - es el 47 y lo vi sin tener las gafas puestas (Gafas también es muy fácil por que se dice “miscafaim”, como “Mis Gafas”.

Un punto a favor este de no saber el idioma es que estimula mi creatividad. En el alfabeto hebreo la letra “Tzadik” que suena como Tz se dibuja como un par de tetas, y la palabra Tzitim (Tetas en hebreo) se escribe con esa letra.Por otro lado la letra “Zain” se pinta como un hombre con el pene medio erecto, y casualmente “pene” se dice en hebreo “zain”. Que creatividad!!!

No sé por qué me desvié a estos temas si el central era del día del “iom kipur” y para ello voy a pegar la explicación de mi amada Wikipedia:
“Yom Kipur es la conmemoración judía del Día de la Expiación o Perdón.”
“ En el calendario hebreo, Yom Kipur comienza en el anochecer del noveno día del mes de Tishrei, y continúa hasta el anochecer del siguiente día.”
“Yom Kipur es el día judío del arrepentimiento, considerado el día más santo y más solemne del año. Su tema central es la expiación y la reconciliación. La comida, la bebida, el baño, y las relaciones conyugales están prohibidos. El ayuno comienza en el ocaso, y termina al anochecer del día siguiente.”

Conclusión Número 1: No hay carros, no hay sexo, no hay comida, no hay televisión, no hay radio, no hay periódicos.

Conclusión Número 2: Hay cientos de niños manejando como endemoniados sus bicicletas en una semi-ciclovía masiva sin presencia policial y sin respeto de semáforos.

Conclusión Número 3: No se puede comer ni beber en la calle (ni siquiera agua) por respeto a los que ayunan. Tampoco cocinar algo que huela rico porque podría provocar a los vecinos.

Conclusión Número 4: Perdón a todos los que le hice daño en este año que pasó y si alguien piensa que me ha lastimado también lo perdono de corazón.


Acaba de terminar iom kipur y ya todo ha vuelto a la normalidad. Debo decir que es un día que los judíos se toman muy en serio y que me advirtieron en la casa que no podía tomar fotos en la calle. Soy muy respetuoso de las costumbres que se tengan en donde vaya pero me animé a sacar la cámara luego de ver niñas (entiéndase mujeres jóvenes) en pantaloncitos cortos y niños (entiéndase infantes) jugando en las calles, y un ambiente que me hace pensar que para muchas personas el iom kipur son 24 horas lejos de la contaminación, el trabajo y los medios de comunicación, y cerca de Dios, la familia, la libertad y los amigos.


Sin TV: La compañia de cable YES anuncia que no tiene señal por el Iom Kipur y que reanudará transmisión una vez termine.





Ahuza, la calle principal de Ra'anana fotografiada desde un lugar alto y lejos de testigos:



Y aquí estoy yo.

05 octubre, 2008

Pesadilla de Papel

Antes de viajar tomé un curso básico de 3D en Naska Digital (se merecen la publicidad gratis por ser tan buenos) y ahora que tengo tiempo libre lo he aprovechado para hacer algunas cosas, entre ellas esta que, modestia aparte, creo que quedó bastante aceptable.

http://il.youtube.com/watch?v=02MSSpsxtUA

27 septiembre, 2008

Israel a la Carta

Como siempre que comemos, dejaremos lo mejor para el final y comenzaremos con el enigmático Rimón, como limón, pero con una R que a la gente de aquí se le oye gutural.


El rimón se encuentra en los supermercados y mercados callejeros en esta época, es decir, la del nuevo año judío o Rosha Shaná, por ello es la fruta que simboliza este tiempo de recogimiento y perdón de nuestros pecados e inicio de nuevos proyectos, como también es tradición desear a los demás multitud de hijos como las semillas al interior de esta fruta.Para no entrar en cosas complejas, en pocas palabras la cáscara es dura y el interior se ve como pequeñas gotas cristalizadas de agua roja que uno se mete a la boca y siente como estallan al morderlas para al final escupir la semilla cuya masa, representa la mayor parte de la bendita gota de apariencia congelada.Aunque sabe rico debo decir que me aburrió un poco comer rimón pues después de un rato se vuelve tedioso no poder morder la semilla (un poco grande para lo que al final es fruta de verdad) y tampoco poder tragarla como ocurre con una simple granadilla.

____________________________________________________


Segundo en nuestra lista y de acuerdo a nuestra diciente foto: Falafel, Pita (Pitot cuando son varias) y Berenjenas Fritas.



El falafel en palabras simples son croquetas de garbanzos con especias. Aquí les pareció gracioso que me gustara untar el falafel con hummus (pues al final termina siendo una mezcla de garbanzos con garbanzos), pero sabe bien.Ellos, los israelíes, lo comen metiendo el falafel en una pita como la que aparece en la foto (que es básicamente pan árabe pero muy fresco y delicioso), con papas a la francesa y un poco de tahine (que es el aceite extraído del ajonjolí). Generalmente en los sitios de comida de origen árabe sirven pequeños platos con repollo amarillo (para generar aún más pedos de los que ya genera el falafel mezclado con el tahine), ensalada, cebolla frita o una exquisita berenjena pasada por aceite. La berenjena al parecer no lleva ningún condimento, simplemente la cortan en tajadas y la echan en el aceite hirviendo para dejarla con un sabor ahumado de exteriores crujientes e interior suave y cremoso.Antes de pasar a la siguiente comida debo hablar del Amba, una salsa de mango, curry y otras especias proveniente al parecer de la india y que a la mayoría de los hombres les fascina. Sabe entre amargo, fuerte, picante y dulce, deja un aliento pesado y ni hablar de los olores después de la digestión. En resumen, todo este plato es tan delicioso como peligroso.



____________________________________________________



Tercero en nuestra lista: hummus con hígados de pollo.




Lo comí en un restaurante de Tel Aviv que al parecer no es tan popular pero estaba muy bueno.Soy poco amigo del sabor del hígado pero había notado que lo sirven en muchos platos por lo que me animé a probarlo. El sabor hostigante del hígado era inexistente y mezclado con las cebollas doraditas y el hummus muy fresco da la mezcla perfecta. No puede faltar la pita.Este puede ser un buen momento para hablar de precios. Un plato como este cuesta unos $17.000 (pesos colombianos), la bebida unos $4.500 y con el servicio prácticamente obligatorio del 12% deja todo en unos $25.000. No es barato aunque tampoco es tan caro, el problema es que en una ciudad como Tel Aviv no se consigue nada de comida decente por menos de $15.000 el plato, hay que olvidarse del corrientazo típico de Colombia y otros países suramericanos.


____________________________________________________


Cuarto en nuestra lista: Malauach
(que se pronuncia Malauaj con una J bien gutural).





Uno de mis favoritos. En palabras simples es una tortilla que compramos en el supermercado y viene lista para poner en el sartén con un poco de mantequilla y chuparse los dedos.Es algo como un simple crepe gordito cuando se pone en el fogón pero luego se convierte como el patito feo en cisne y muestra sus capas hojaldradas y crujientes. Poseedor de una gran cantidad de grasa y harina el Malauach se deshace en la boca luego de haberlo mojado con un poco de tomates frescos rallados con anterioridad.El Malauach se parece un poco a la masa que sentimos en los pasteles de pollo o pastel Gloria de cualquier panadería colombiana, pero se siente fresco y recién hecho en casa.



____________________________________________________



Quinto y último en nuestra lista, el ganador, el que me llevaría a casa, el que comería todos los días al almuerzo, el que me hace literalmente chorrear la baba: Lafa im Parguit (Lafa con Parguit).




La lafa es una masa parecida a la del pan árabe pero es aún más fresca y suave. Se puede doblar para hacer el oficio de una tortilla envolvente de lo que le quieran poner adentro: corazones, hígados, roast beef o lo mejor: Parguit.El Parguit es un pollo muy tierno, todavía no lo tengo del todo claro pero es algo así como que matan al animal muy joven para que sea sabroso y suave. Lo ponen a la parrilla en un pincho y luego lo desencajan dentro de la lafa derramando todo el jugo del pollito en el interior para que luego el mismo cocinero le ponga lo que uno quiera, con opciones de hummus, tahine, ensalada, dos o tres clases de picante (los israelíes parecen mejicanos comiendo picante), cebollas doradas o repollo.

____________________________________________________



Esto es todo por ahora en la Carta Israelí. Hay algo muy importante con respecto a la comida y se trata de la cena del Shabbat los viernes en la noche.Se reúne toda la familia, se dice una oración (no siempre), se parte el pan especial de Shabbat y se comparte el vino (sin alcohol) de la misma copa toman todos tal cual como en la última cena de Jesucristo. Me gusta el tema porque en lugar de ir a la misa a recibir la hostia de la mano del sacerdote, en el Shabbat el padre de la casa es quien reparte el pan a sus hijos y luego el vino, como entregando la sangre y cuerpo de Cristo. Lo siento como algo muy espiritual (no quiere decir que quiera convertirme). Como aquí en casa desafortunadamente no hay padre, el pan lo parte Saba Beny, al abuelito de Moran que se parece mucho a mi abuelo que en paz descanse.

12 septiembre, 2008

Para vivir y convivir en Israel hay que saber: Parte 1.


- Que el domingo es como el lunes y el jueves como el viernes.
La religión judía guarda el Shabbat comenzando el día viernes alrededor de las 5 p.m. y hasta el sábado a la misma hora. En ese tiempo no podrás encontrar ni un hijueputa bus, y muy difícilmente un taxi. Las calles están vacías y prácticamente todas las tiendas están cerradas. En las ciudades religiosas es más extremo el respeto del shabbat pero en lugares como Tel Aviv la ciudad es más movida. Sin embargo el tema de los buses si se conserva a excepción de las ciudades árabes, que guardan el viernes.
Todo esto hace que el Domingo, sea como el lunes pues es el primer día laboral de la semana como lo puedes observar en cualquier calendario occidental. De la misma forma el jueves se toma como el viernes nuestro, el día de la rumba.
Si tienes que hacer algo, debes hacerlo a más tardar el viernes en la mañana o tener un carro.

- Que debes estar pendiente de qué restaurantes son kosher.
En palabras sencillas, kosher es todo lo que preserva los preceptos de la biblia con respecto a los alimentos. En un restaurante kosher no se te puede ocurrir pedir cerdo, hamburguesa con queso, combo de hamburguesa con malteada o comida de mar como camarones, cangrejos o langosta. Me pasó que iba con Moran por la calle comiendo un helado y ella quiso comprar algo de comer en un chuzo “X” que era kosher y me tocó quedarme afuera porque no podía entrar comiendo algo que tuviera leche. También supe de un caso más extremo en el que una mujer que iba a dar leche a su bebé en un restaurante de carnes super kosher, la mesera le pidió que lo hiciera afuera.

- Que los carros te dan paso.
Me ha ocurrido en más de una ocasión que voy a atravesar la calle y paro para que el carro que viene no me atropelle, pero siempre esperan a que yo pase. En conclusión, hay que atravesar las calles casi sin mirar y no sobra decir que se ve un poco raro agradecer al conductor por haberse detenido.

- Que la gente porta armas.
Es algo natural que los soldados anden por la calle con sus fusiles, en los centros comerciales, en los buses, en el tren, en el baño, en todas partes. Los cargan sin el proveedor puesto, cosa que me tranquiliza cuando se sientan cerca de mí y el arma me apunta sin querer. También hay que saber que hay muchas mujeres soldados y también cargan fusil.



- Que la diferencia de precio cuando se compra poco o mucho de algún producto es abismal.
Si compras una botella de jugo o agua de 300 ml puede costar 3.000 pesos colombianos, pero si compras una de un litro puede costar fácilmente $5.000. Lo mismo ocurre con casi todo lo comestible, si compras un solo paquete de papas costará alrededor de $1.500 y si compras un paquete de paquetes termina saliendo en $800. Por ello es mejor comprar grande y salir de casa con bebida y comida en tu maleta.

- Que cuando tomas un bus debes saber tu destino.
Te subes y de una le dices al chofer para dónde vas, mejor aún si sabes cuánto va a valer el recorrido y así le das el dinero exacto. Ah! Y no se te puede olvidar coger el ticket que bota la máquina porque el conductor se puede molestar.

- Que debes guardar el tiquete del bus.
Después de que subes debes conservar el tiquete pues un supervisor puede subir en cualquier momento y revisar si dijiste la verdad de tu destino. No tengo idea que pasa si no llevas el papel contigo o si dijiste un destino diferente.

- Que las botellas plásticas se botan en un lugar especial.
Todas las botellas plásticas van a parar a unas canastas ubicadas cada 300 o 400 metros o en los supermercados.



Foticos Extras

En una calle de Tel Aviv alguien sacó a asolear su sofá.

Saqui, Caqui: En un parque de Ra'anana hay bolsas para que la gente recoja el popo del perro. Nadie se roba las bolsas, pero nadie recoje el popó.

Un muro mounstruo.

Playa de Tel Aviv. Todas las playas tienen salvavidas, baños y vestieres, no muy limpios pero aceptables.

Atardecer en la playa de Tel Aviv. Es increíble pensar que en esta ciudad la gente puede ver este atardecer casi todos los días del año. Falta ver si después de verlo todos los días de pronto para la gente ya no es especial.

El tren cubre rutas entre ciudades que los buses no. Se mueve relativamente rápido y vale más o menos viente mil pesos por un trayecto de 1 hora.

Un niño judío y soldado.

09 septiembre, 2008

Corto Cuento Judío

Timbramos y Abraham Olmert nos abrió la puerta de su casa, a la izquierda la pulcra cocina integral, a la derecha la sala con el plasma encendido, al fondo el balcón donde nos sentaremos a pasar parte de la tarde.

Voy con mi amigo Yehoshua, él, gordito con barba de papá Noel se sienta a la mesa y se mete a la boca el primero de una serie de bizcochuelos que Esther, la esposa de Abraham compró en el Super de Abuá para calentar en el horno. La hija de Yehoshua, quien es mi traductora de tiempo completo se sienta a mi lado y bebemos un poco de limonada con hojas de menta que flotan en la jarra. Este día es especial porque toda la familia quiere conocer al nuevo miembro, o sea yo, Yaniv Alberto.

Olvidé mencionar que al sentarme ya he conocido a casi todos los miembros de la familia, Abraham es el rey y señor del hogar, azkenazí él. Esther es su esposa, marroquí ella. Michal es la hija mayor, bien azkenazí y actualmente terminando el servicio militar. Luego sigue Jacob, el del medio, y quien no está presente pues se encuentra en un viaje escolar conociendo las ruinas de los campos de concentración en Polonia, un viaje que hacen todos los jóvenes del país. Al final aparece el tierno Shlomo de tan sólo diez años y de quien me han contado, se expresa como un adulto.
Como no entiendo un carajo del hebreo abro la boca cada minuto para engullir un nuevo pastel o dar un sorbo a la limonada mientras escucho como se desenvuelve la conversación. Michal la ha iniciado hablando de un entrenamiento que llevó a cabo hace unos días en un campo cercano a Haifa y donde, que chistoso, le tocó disfrazarse del enemigo. Le pusieron un trozo de tela en la cabeza para parecer musulmán y una barriga de mujer embarazada, es un enemigo aguerrido, lo veo porque han traído el computador portátil para mostrarme las fotos que ya subió al Facebook. Cuenta que para caracterizar bien su papel gritaba sin parar agarrada de una de las piernas de un soldado, a casi todos les parece gracioso y yo no paro de mirar las fotos de este juego de niños que termina muchas veces en la muerte de otros niños.
Michal nos cuenta que el lugar es una réplica de alguna ciudad árabe y que entrenan perros pastor alemán y belga para matar árabes, esto lo sé por mi traductora, a quien intento corregir diciéndole que no los entrenan para matar árabes sino para matar personas, entonces ella me corrige a mí enfática: NO, para matar árabes.
La conversación se convierte en una pequeña discusión sobre cuáles son los territorios más peligrosos de Israel. Michal, quien los conoce de memoria, nombra el más aterrador y es entonces cuando el pequeño Shlomo dice que quiere prestar su servicio militar allí. Su madre frunce el seño y le dice en voz baja que él jamás pisará ese lugar.
Mientras la conversación transcurre, Abraham, en un inglés impecable, me hace algunas preguntas del país donde vengo, luego de constatar que conozco la situación de mi nación y de la suya, hace un rápido recorrido por la historia del holocausto y dice que el presidente de Irán no se anda con pendejadas y que habla en serio cuando anuncia que exterminará Israel, de la misma manera en que Hitler publicó su deseo de exterminar a los judíos, y es por ello que la historia no se puede repetir dos veces. Todos los israelíes deben estar comprometidos con la defensa del territorio, ese es también el ideal de su familia y es por ello que su hija, además de prestar los dos años de servicio militar, también fue durante un año a un lugar cercano a la franja de Gaza para prestar servicio social.

Ha llegado un nuevo pastel a la mesa y unos hojaldres que me vienen perfectos para seguir callando. Veo a Michal y le pregunto a través de mi traductora cuántos años tiene, a lo que responde “esrim”, o sea que tiene veinte. Pienso un poco en todo lo que ha vivido esta mujercita menuda a su edad y trato de imaginármela disparando un fusil o manejando un tanque de guerra, entonces recuerdo que a los 18 yo también andaba por ahí disparando un Galil 5.56 israelí tratando de tener buena puntería para ganarme permisos, apuntándole a una diana dibujada sobre la caricatura de un guerrillero.

Se oye un golpe y luego el timbre, es una vecina muerta del miedo porque una paloma ha entrado en su cocina y quiere que alguien la ayude, todos gritan alarmados y mi amigo Jehoshua dice: esta es la realidad sobre nosotros, los valientes israelíes.

*Askenazí: Askenazíes o asquenazíes, es el nombre dado a los judíos que se asentaron en la Europa central y oriental —principalmente en Alemania, Polonia, Francia, Ucrania y Rusia; zona llamada precisamente por los judíos medievales, «Askenaz»— hacia comienzos del siglo X. Desarrollaron costumbres y leyes particulares, que les diferenciaron en ciertos temas de las otras principales partes del pueblo judío —los sefardíes— y los judíos mizrajíes, llegando incluso a crear una lengua propia, el yídish, surgida de la combinación de los dialectos germanos de su región con influencias eslavas y hebreas. Antes del Holocausto, los askenazíes representaban más del 90% del total de los judíos del mundo; en tanto a día de hoy, su peso relativo se ha reducido a un 80%.
Fuente: Wikipedia.

*Se reconoce a un askenazí por su piel blanca y ojos claros.
Fuente: El Tour de la Langosta.

*Los nombres fueron cambiados.

31 agosto, 2008

Rosa y Beige

(Avenida entre Ra'anana y Tel Aviv)

Antes de viajar a este país leí mucho de Israel, del conflicto con los árabes, de la franja de Gaza, el judaísmo, la cultura cerrada, las cientos de razas que convergen, las costumbres religiosas.

Antes de venir muchos me contaron cosas de este “desierto”. Que eran egocéntricos, que las mujeres son difíciles, que son agresivos, que son duros al principio y suaves después, que es inseguro, que estallan bombas, que no quieren a los árabes.
Después de completar una semana en el país de la estrella de David estoy seguro de que nadie tiene razón, sólo yo la tengo de acuerdo a mi experiencia.
Me dio una cálida bienvenida la familia de Moran y un clima abrasador. Estaba feliz de estar al lado de una mujer que cada vez que la dejo de ver se pone más linda y de rodar sobre una autopista ancha de 4 carriles de las que muy poco se ven en Colombia. Llegamos a Ra’anana y me asombraron los pequeños edificios, todos de distintas tonalidades de beige y blanco, como cajas de fósforos vistiendo ventanas pequeñas y suspendidas por 4 columnas. Aparentemente poco moderno pero muy acogedor.


(Calle de la Ciudad Ramat Gan, muy cerca de Tel Aviv y Ra'anana)

Subimos en el ascensor y al bajarme noté los apellidos de las familias en la puerta acompañados por dibujos coloridos de niños pequeños y una pequeña cajita con letras en hebreo que luego supe, están en cada marco de Israel incluso si la familia no es religiosa, para recordar las marcas de sangre que el pueblo judío hizo en sus puertas cuando vivían en Egipto y el ángel de la muerte los visitó como una plaga llevándose a los primogénitos de las casas que no tuvieran la marca. Desempacaba y mientras lo hacía me entregaron la llave de su casa con una nota que aclaraba que esa llave, era ahora la de mi hogar.


La familia de Moran está compuesta por su madre y su hermana quienes comparten el apartamento con nosotros. Su padre y su hermano ya se han mudado para vivir en otras ciudades, cosa que suena como si vivieran lejos, pero lo cierto es que una ciudad en Israel puede ser del tamaño de un barrio de Bogotá o más pequeña, además de esto, ocurre que puedes estar parado en una esquina y si cruzas la calle cambias de ciudad por arte de magia, y del genio que planeó éste país. Si las ciudades están un poco más lejos, como por ejemplo Ra’anana de Tel Aviv, basta con tomar alguna de las autopistas y en 20 minutos ya estamos en el centro de cualquiera de las dos. El concepto de tamaño y distancia es diferente.

Ra’anana, donde vivo, es una ciudad religiosa moderada. La mayoría de las mujeres van con falda y un buzo de manga hasta un poco más allá del codo. Esto hace que hayan buscado muchos modelos de vestidos y colores para lograr vestirse todos los días de la misma forma sin aburrirse. Por otro lado es impresionante que se hayan acostumbrado a vestir así en este calor y con una humedad con la que sientes que respiras agua.


Hasta ahora todo el mundo ha sido muy amable, la familia de Moran, sus amigos, la gente en los almacenes y los buses, se respira calma y seguridad, se ven niños después de las 12 de la noche jugando en las calles y el clima hace que el día sea más largo pues el frío no me guarda tan temprano como ocurría en Bogotá. No sé si sea una costumbre de Moran y sus amigos o algo generalizado, a veces son las 11 de la noche y a esa hora deciden ir a la playa o tomarse alguito en cualquier banca de un parque, que por cierto en Ra'anana hay por montones.


Los Arabes están en todos lados, trabajan en los restaurantes y algunos poseen unos muy reconocidos, los vez en las cajas de los supermercados y en el banco, tienen sus propias villas, barrios y ciudades. De la misma forma ocurre con los judíos religiosos radicales, quienes tienen su espacio para vestir sus ropas negras y pesadas, sus barbas tupidas y las largas patillas de las que los hala Dios cuando cometen un pecado.
Hasta ahora pareciera que todo el mundo tiene derecho en Israel, falta ver qué derechos tiene un colombiano cuando solicite mi visa, comience a buscar trabajo y me integre realmente a la sociedad, por ahora, me conformo con lo que me dice la experiencia, que me siento feliz de sacar mi iPod en el bus sin temor a que alguien me lo robe, que a pesar de ser siete millones de Israelíes tienen suficiente música en hebreo para llenar varias emisoras y programas para varios canales de televisión, que comienzo a aprender nuevas palabras de un idioma poco común, que extraño las montañas de Bogotá, de San Antonio y a mi familia, que por ahora, todo es color de rosa, y beige.


(Mujer Arabe en una villa Arabe llamada Tira)

(Fotos tomadas en Jerusalen y que subo en esta entrada para mostrar un poco la forma como se visten los hombres y los niños religiosos radicales, pero Jerusalen amerita su propia entrada para ella sóla).

27 agosto, 2008

Primeras Impresiones

Estas son las primeras imágenes de Ra'anana, la ciudad donde vivo. De entrada tengo que decir que no ha sido fácil adaptarme al cambio de horario (8 horas de más), y al clima. Está haciendo un calor tremendo, aunque parece que tiende a bajar pues la época mas difícil es ésta.

Aquí estamos con Moran en el parque de Ra'anana, nos bajamos del carro, tomamos la foto y nos volvimos a subir, el calor no nos dejó estar mas tiempo.


Playa de Shablul, hay como 7 en la ciudad de Hartzelia, me impresiona que hay baños públicos y vestiers gratis, no en perfecto estado pero bastante aceptables.

Esta es una de las puertas de uno de los vecinos, todas tienen algo adherido, oraciones, dibujos de los niños, y si se fijan bien hay un pequeño artefacto pegado a la derecha del marco que hay que besar al salir y al llegar pues contiene unos apartes de la biblia que Moran no me supo explicar o yo no pude entender.



El aviso de bienvenida que me tenían:



Una calle de Ra'anana:


Otra calle de Ra'anana:


El edificio donde vivimos. La arquitectura a simple vista es muy sencilla, y todos los edificios se parecen, pero luego de dos días ya comienzo a verlos diferentes y a percibir las multiples tonalidades del beige que predomina.

Esta es una esquina de Ra'anana. Como lo pueden notar, la escritura del hebreo predomina en la publicidad y los avisos en general, cosa que me asusta un poco en caso de perderme o querer buscar algo específico.




Eso es todo por ahora.
Muy pronto escribiré una impresión más exacta de todo, la cultura, la gente, el lugar, el país, creo que sería muy precipitado escribir algo llevando sólo dos días por aqui.

25 agosto, 2008

Morir y Viajar

En las tumbas indígenas de tribus suramericanas se encuentran artefactos que disponen los vivos para acompañar a los muertos en su recorrido hacia la eternidad. Entre las pocas cosas que sé, al difunto lo echaban al foso acompañado de vasijas, alimentos, armas, vestidos, amuletos, animales, y en algunos casos, sirvientes aún con vida, todo esto, para acompañar al difunto en el “camino”.

Creo que nadie tiene certeza si la muerte sí es algo semejante a un viaje, pero de algo estoy seguro, y es que un viaje sí se asemeja a la muerte.

Con el desprendimiento por lo material que caracteriza a alguien que sabe que va a morir, he pasado horas enteras empacando en decenas de bolsas negras de basura la multitud de cosas que pensé en algún momento necesitar, y que ahora con claridad, veo como mugre.He seleccionado ropa para regalar y que esperaba a ser usada en mi closet por años, libros que nunca leí, otros que leí tres veces y no lo haría una cuarta, CDs con archivos de respaldo de trabajos que nadie volvería a admirar y otros con música que se encuentra a granel en cualquier programa de descargas. Boté y boté teniendo presente que no podía seguir cargando tanta basura y al final, sólo pude preguntarme por qué esperé tanto tiempo para deshacerme de lo que no me servía.

Ahora en mi maleta llevo lo indispensable para el viaje: regalos para los que me esperan en el más allá, prendas de vestir primorosas, zapatos suficientes y el portátil que posiblemente me permitirá trabajar en el otro mundo. En esta vida dejo un par de cajas plásticas con cosas a las que aún no puedo renunciar y algunos artefactos electrónicos que dejé en calidad de herencia temporal o permanentemente.

De todo el proceso de preparación de este viaje, como si estuviera preparándome para la muerte, siento que lo material que se vaya o se quede es lo que menos influye en mis emociones. Lo que ocupa mi corazón es el lazo con mi familia y lo que significa prepararme para la larga distancia física que nos separará. He pasado dos semanas o más, con emociones mezcladas de preocupación y calma, temor y valentía. Me he desvelado pensando en lo que viene y lo que dejo.

En ocasiones no he podido dormir pensando en lo que voy a extrañar a mi familia. Pienso en las últimas noches que pasamos compartiendo una película en la misma cama, las chimeneas en San Antonio, los abrazos de oso de mi padre, la solicitud de un beso de mi madre o la risa de mi hermana, me preocupa perderme los momentos relevantes de la vida de cada uno, o no estar presente si alguno de ellos necesita de mí. Me preocupa que haya cosas que cambien para siempre mientras yo estoy lejos, como si alguno de ellos muere y no lo puedo volver a ver.

Para preparar mi partida renuncié varios días antes de irme para compartir la mayor cantidad de tiempo con las personas que más quiero, sin embargo este no fue el camino hacia la tranquilidad. Esta sólo llegó muchos días después cuando mi papá me citó en un rincón del Nido de Águilas ante una vista privilegiada para apreciar el atardecer y me dijo cuanto le alegraba mi partida a pesar de su tristeza. Fue entonces cuando me confesó que mi mamá y él, me habían regalado a mí y mis hermanas, alas y raíces.

No sé si comprendí del todo lo que me quiso decir, pero sé que para apreciar ese regalo debo usar mis alas para volar tan lejos como pueda y con mis raíces debo recordar siempre de donde vengo, mis valores y el amor con el que ellos me criaron. Supe que podía irme en paz a recorrer este camino que ellos quisieron que andara y que yo decidí tomar. Tal vez no debería depender de alguien más para ganar mi paz interior, pero con sus palabras y el abrazo de mi madre la conseguí.

Es paradójico que los preparativos de este viaje se asemejen a la preparación que cualquiera haría si supiera que va a morir, y a la vez, que la razón de este viaje sea tener la certeza de que algún día moriré y que quiero estar preparado para cuando eso ocurra, ese día y ese minuto quiero estar seguro de haber hecho lo que siempre quise hacer, viajar, recorrer el mundo, aprender otros idiomas, conocer otras culturas, lanzarme al vacío de la total incertidumbre. El país elegido por ahora: Israel.

01 julio, 2008

Mulan



Los días lluviosos se han vuelto tan frecuentes que los extraño en los días soleados, como si me hiciera falta alimentarme de la melancolía que traen las gotitas de agua. Con ellas siempre vienen inexplicables, los recuerdos de un día en que me sacaron del colegio a conocer la casa de Bolívar y la del florero.

Moran se ha ido y la extraño mucho más de lo que imaginé. Es impresionante lo que juntos hemos cambiado desde esa noche en Buenos Aires cuando nos quedamos bajo esa lluvia liviana sentados en la banca del parque del Congreso hasta que el frío selló nuestros labios.

Desde entonces vivimos bajo muchos techos compartiendo los descubrimientos que hacemos uno del otro, de escaseces y abundancias, de paciencia y amor, de laberintos y desiertos. Me ha dejado una pequeña hija peluda que no se agota de jugar y me calienta los pies en estas noches heladas, que duerme con los ojos abiertos y le perturba el sueño el más mínimo ruido.

Tal vez ha sido Moran quien no me ha dado el tiempo para escribir sobre ella misma, tal vez he sido yo quien por proteger nuestra historia he dejado de escribir sobre el ángel que llegó del otro lado del mundo para iluminar mi vida. Pidiendo tan sólo un lugar donde dormir y un espacio en mi corazón. Hablando idiomas extraños y queriendo entregarlo todo.

Me enamoré de su valor, ese con el que hace mala cara cuando algo no le gusta, el mismo con el que persiguió a aquel sujeto que le robó su Bon Bon Bum en Transmilenio, aquel con el que se inmiscuyó en esta cultura latina agresiva e irrespetuosa, ese que la acompañó caminando por estas calles salvajes plagadas de animales, smog y desorden.

Moran me ha enseñado que hay una ingenuidad superior a cualquier sabiduría, una inocencia que vence cualquier conocimiento. Es por ello que logró hacer todo lo que nunca creí posible, porque en su inopia aplastó lo que yo creía saber. Ella, con un optimismo que no cree tener, hace realidad todo lo que sueña, cualquier pensamiento que su mente toca.
Moran no entiende por qué la gente espera de pie a que la silla del bus se enfríe, por qué todos usan los parqueaderos de discapacitados, por qué siempre llegamos tarde, por qué nos matamos entre compatriotas, por qué cambiamos de planes a cada instante y con hipocresía decimos a todo que sí.

Moran, Mulan para la familia y los amigos, Linda para mí. La mujer que llama chicharrón a un escarabajo volador, para la que “suciest” es lo más cochino, un trombón es un sacudón de tierra, para la que existen situaciones de cucharita, la que defiende su patria y su causa, la que llora con timidez y en su indecisión toma las mejores decisiones, de esa mujer me enamoré y la extraño, tanto como para exponer aquí mi corazón. Pronto nos veremos, porque este océano no es tan grande ni tan profundo para los dos.

30 abril, 2008

Responsabilidad de Dudar

Después de 4 días con fiebre y de cada mañana esperar a sentirme mejor, accedí a ir al médico. La doctora me revisó la garganta y dijo que tenía placas y que me inyectarían penicilina. Le dije asustado,- Nunca me han aplicado penicilina-. A lo que respondió riendo,-Siempre hay una primera vez, y nunca en la vida se le va a olvidar.
Salí a esperar la prueba de alergia y mientras tanto traté de hacer meditación y relajarme para intentar dominar el miedo al pinchazo. Recordé a Baba el maestro de la india y le pedí que me salvara de esa prueba si estaba en sus manos hacerlo.

Además del dolor había algo que se sumaba a mi temor y era la certeza de que los antibióticos no eran buenos para mi ni para nadie, y aunque no sabía la explicación exacta, recordaba al Doctor Arturo O’Byrne diciendo que aplicar antibióticos era igual a encontrar ladrones en casa y matarlos a tiros para luego dejarlos pudriéndose en el suelo, sin reparar las paredes de los hoyos causados por las balas, sin enterrar los cadáveres.
Llegó la enfermera y me dijo que para hacer la prueba de alergia me inyectaría unas gotas de penicilina en el brazo, me previno del dolor pero nada de lo que dijo fue suficiente para describir lo que sentí. Me sentía mas enfermo de sólo imaginarme una dosis como esa multiplicada por 10 y en el trasero.

Llamé a mi madre para que le preguntara a un médico homeópata, que alguna vez la atendió, si podía verme. Unos minutos después me regresó la llamada con la sentencia del doctor, que no dejara que me aplicaran la penicilina y que visitara su consultorio. Me sentí vivo otra vez hasta que la enfermera volvió para decir que la prueba de alergia era negativa y que se disponía a inyectarme. Le dije que no me la aplicaría y me abrió los ojos como si fuera ella a quien acabaran de pinchar, llamó a un doctor que difícilmente era mayor que yo quien me llevó a una habitación vacía.

El sujeto me preguntó si tenía miedo al pinchazo y le dije que no (mentí) y que lo que no quería era que me aplicaran antibiótico. A lo que respondió que era absolutamente necesario pues la bacteria que tenía en la garganta podría ir a mi sangre y luego a mi corazón y que podría morir. Yo le dije que conocía los efectos secundarios de los antibióticos y que no eran buenos, entonces se explayó nuevamente tratando de convencerme diciéndome que lo único que había en el mundo para esas bacterias era la penicilina y que absolutamente todos los productos que el ser humano consumía tenían efectos secundarios, que los champiñones eran cancerígenos al igual que las habas, que los efectos secundarios de la penicilina eran mínimos comparando los beneficios (Como por ejemplo el de no poder sentarse durante 3 días) Agregó además que si no aceptaba la aplicación del medicamento tendría que firmar un papel donde los libraba de toda responsabilidad. El tipo se puso molesto, como si se sintiera ofendido. Firmé el documento y me fui.

Llegamos el mismo día hasta el consultorio del médico homeópata y cual no sería mi sorpresa cuando encontré un aviso a la entrada que decía: Organización Sathya Sai Baba. Allí ya no pude más y me puse a llorar, porque los milagros siempre me hacen llorar. Entré al consultorio y el Doctor Francisco Panqueva me abrió los ojos, revisó mi iris y me dijo que tenía una debilidad pulmonar debido a una crisis en mi niñez, me entregó frasco con globulitos (que ante cualquier médico tradicional no es mas que un recipiente con azúcar) que recitaban en la receta “Antibiótico Natural”. Y me explicó que la toxicidad acumulada en mi hígado debía ser limpiada para que estos problemas no se volvieran a presentar pues esa toxicidad se liberaba a manera de gases manifestándose con infecciones en la garganta, los ojos, los oídos o la piel. Me explicó que además de las bacterias “malas” los antibióticos corrientes mataban también las bacterias “buenas” del organismo encargadas de protegerlo y limpiarlo regularmente.

Salí de allí y después de dos días de sudar como un caballo la infección en mi garganta desapareció.

No entiendo como es posible que nuestro sistema de salud se siga basando en una teoría que ya ha demostrado no ser suficiente para calmar las dolencias de la humanidad. Cuanto tiempo tendrá que pasar para que los médicos tradicionales dejen esa soberbia que los conduce a inyectar, cortar y cocer, para nunca preguntarse si hay algo más que se pueda hacer, otra ALTERNATIVA.
¿Cuántas personas más deben seguirse sometiendo a los antibióticos para dañar sus riñones y debilitar sus organismo, para resultar regresando al médico meses después aún más débiles y enfermos?
Cómo seres humanos tenemos la responsabilidad de dudar de lo que los médicos nos dicen, de otra manera estamos condenados a ser víctimas del negocio de las empresas farmacéuticas que a punta de congresos en lujosos hoteles en lugares paradisíacos tienen convencidos a los médicos que la única respuesta está en sus dañinos y costosos productos.
No quisiera referirme a todos los médicos, hay por ejemplo algunos que le dan Clonazepan a mi abuela para que viva en un mundo de fantasía en el que está feliz, y hay otro que cuando lo visité por una molestia en el oído me formuló un antibiótico en gotas que enunciaba en la caja: “Puede producir deterioro permanente de la capacidad auditiva”. Como hay otro que le recomendó a mi mamá abortar a mi hermana que gracias a Dios hoy ya tiene 19 años.

Algún día, estando recién nacido sufrí una deshidratación que me llevó a estar cerca de la muerte y los médicos me salvaron la vida, uno de ellos, primo de mi abuelo. Les agradezco inmensamente a los médicos las veces que me han ayudado como cuando me boté irresponsablemente por una loma y me rompí literalmente la cara, o cuando me enyesaron después de haber caído de una moto. Pero los médicos deben ser concientes de que muchas veces tratando de salvarnos, nos pueden estar dañando.

31 marzo, 2008

Tour Langosta Bonus

Hace más de un año cuando me salió una oferta de trabajo apresuré mi viaje por Suramérica y estando en las Cataratas de Iguazú tuve que elegir entre tres destinos, Asunción en Paraguay, Sao Paulo en Brasil y Rosario en Argentina. Habiendo decidido regresar tomando un vuelo desde Buenos Aires lo mejor era, que faltando sólo 15 días para volver, optara por la opción de Rosario que estaba más cerca.


(El mercado Icuá Bolaños, incendiado en 2.004 y donde murieron 327 personas)


Hace dos semanas, sin estarlo buscando y como un regalo promocional del Tour de la Langosta, la empresa donde trabajo me envió a hacer negocios a Asunción haciendo escala en Sao Paulo.
Llegué a Asunción y de camino al hotel el chofer me mostró el supermercado donde se quemaron mas de 300 personas en un incendio hace cuatro años al ordenarse cerrar las puertas del lugar para que nadie huyera del fuego y sin pagar. La escena se repetiría tres días después de regreso al aeropuerto, me imagino que en una ciudad donde el tiempo pasa tan lento tragedias como ésta se convierten en monumentos para recordar y mostrar.


Me instalé en un hotel barato de mi elección y salí a caminar tratando de encajar mis emociones dentro de lo que alguna vez fue el Tour de la Langosta. Traté de percibir la esencia de las cosas, los colores de las calles, los sabores de la gente, pero la tarea fue difícil y deprimente. Esa misma energía que me llenaba el corazón tan sólo un año atrás, y que añoro cada vez que me siento atrapado en la rutina, no sólo era difícil de recuperar, lo que quedaba de ella se me escapaba paso a paso y rogaba a Dios que fuera la cita de trabajo que me esperaba, la ladrona de la hermosa sensación que me acompañó por seis meses.

En un deja vu permanente pasé por los mismos lugares a horas distintas, y la gente que había visto la primera vez, continuaba reposando en las aceras como estatuas apoltronadas, haciendo nada en el mismo lugar, sin pronunciar palabra, viendo pasar la vida, viéndome pasar por tercera o cuarta vez, como siempre, perdido.


(Contraste, el congreso junto a una barriada a orillas del Río Paraguay)


Me sorprendió encontrar una ciudad dormida, con locales de luces apagadas y atmósfera soñolienta. El centro de la capital Paraguaya, a diferencia del centro de otras ciudades latinoamericanas, no es un sitio de reunión, es un lugar perezoso donde pasan los autos y los buses, con plazas y parques vacíos, de contadas almas que se detienen a tomar un solitario mate o dormir al son de un ritmo costero con olor a pueblo pequeño. El contraste de la opulencia y la pobreza sin embargo prevalece, al lado derecho del moderno edificio del congreso, unos 50 metros hacia el rio Paraguay, se pueden ver casas de lata que dan inicio a un recorrido de construcciones muy humildes y que se extienden en contraste hasta tocar el agua. Una de las personas con quien trabajé en esos días me contaba que dejan que la gente se asiente en este lugar para mostrar la pobreza del país a los congresistas asiáticos que los visitan, y así obtienen mayores donaciones, de las cuales, se roban buena parte. La táctica del mendigo, pero a gran escala.

(La vida pasa lenta para algunos asuncenos)


Pasaron los días de trabajo y finalmente pude tomar un bus sin rumbo fijo, lejos de la responsabilidad del trabajo noté que era más fácil enrolarme en la emoción de viaje, realmente ver.
Hay billetes gigantes de cien mil y cincuenta mil, un dólar es igual a 4.500 guaraníes, lo que hace que un taxi cueste 30.000, un jugo 8.000, un pasaje de bus 2.200. Y hablando del bus, cuando quise bajarme pasé algunos segundos timbrando en un interruptor de sonido nulo hasta que descubrí un pedazo de cuerda que siguiendo la ruta del pasamanos llega hasta el conductor. Cuando se hala, un complejo mecanismo se acciona activando un timbre sensible a la tensión de fique y a su vez anunciando la parada, de lo más sofisticado.



(Mecanismo de timbre en los autobuses de Asunción, aunque es lo más moderno que he visto ojalá nunca se implemente en Transmilenio)



El acento paraguayo no es muy distante del colombiano y casi en ningún lugar notaron mi procedencia, de alguna manera se extraña el que a uno le pregunten de donde viene, que le digan como habla de bonito, o que le cuenten de algún familiar que vive en Colombia.
Dejé Asunción luego de un día completo de andar sin rumbo y me fui con las ganas de conocer la dinámica de otras de sus ciudades, y sobre todo, del chaco, del que el taxista dijo, ahí no hay nada que ver, no hay ciudades, pero yo sé que hay naturaleza, y seguramente un día la vida me permitirá volver para conocerla, sin antes no lo han convertido en desierto.

(Billetes de hasta 100.000)